En respuesta a la pandemia de COVID-19, la Arizona State University (ASU) creó el ASU Biodesign Clinical Testing Lab (ABCTL) para ayudar a frenar la transmisión del virus en todo el estado. El laboratorio se enfrentó a la necesidad urgente de aumentar rápidamente la capacidad de pruebas, manteniendo al mismo tiempo la precisión, la eficiencia y la trazabilidad en el manejo de muestras. Elegir el tubo de recogida adecuado era clave para garantizar compatibilidad con los flujos de trabajo semiautomatizados, los sistemas de manipulación de líquidos y el escaneo de códigos de barras.